La familia Pérez-Herrero, compuesta por Ana, Julio, su hijo pequeño y la abuela María, ha vivido una transformación significativa en este último año. En este artículo compartiremos su historia y cómo su decisión les mejoró la calidad de vida, sobre todo de la abuela María.
La necesidad de adaptación del hogar
La abuela María se mudó con su hija y su marido, tras el inesperado fallecimiento de su marido. La casa, donde vive la familia de su hija, tiene tres plantas, todo un desafío, ya que la mujer tenía problemas de movilidad. María, que dependía de la ayuda constante para moverse entre pisos, se sentía limitada y menos independiente.

Dada la situación, el matrimonio decidió buscar una solución para facilitar el acceso a las plantas superiores, dónde estaban, la cocina-comedor, dónde pasaban la mayor parte del tiempo en familia, y las habitaciones.
Asesoramiento de inicio a fin
Ana y Julio, contactaron con la empresa instaladora, quien les recomendó los elevadores de SHE-Elevator y les asesoró sobre las posibles ayudas y subvenciones disponibles, además de facilitarles opciones de pago adaptadas a su situación.
Este asesoramiento integral fue clave para que la familia pudiera tomar la mejor decisión en términos de accesibilidad y financiamiento.
Solución: Instalación de un ascensor unifamiliar
Barajaron varias opciones como solución para mejorar la accesibilidad en el hogar:
Ascensor convencional:
Consideraron instalar un ascensor convencional, pero se les iba de presupuesto, no disponían de espacio suficiente para el foso, ni la huida.
Además, debían cambiar la instalación eléctrica a trifásica, lo que suponía un coste extra mensual en la factura de la luz.
Silla salva escaleras:
También pensaron en una silla salva escaleras, la descartaron por miedo a caídas y porque tampoco ofrecía la autonomía deseada para María, ya que necesitaría de ayuda para utilizarla.
Finalmente, optaron por un modelo del ascensor unifamiliar de SHE-Elevator, eléctrico y monofásico, que resultó ser la solución ideal, ya que cumple con todas sus necesidades.
La elección de la familia cambió radicalmente la dinámica de su hogar. Desde el primer uso, María pudo moverse libremente por todas las plantas de la casa, recuperando su independencia y seguridad.
Ana nos cuenta que su madre, ahora puede moverse libremente por toda la casa, incluso cuando se han ido a trabajar y no están para ayudarla. También nos comenta que este nivel de accesibilidad ha mejorado significativamente la calidad de vida de todos los miembros de la familia, a lo que Julio añade:
“La inversión en un ascensor unifamiliar es una solución a largo plazo. Somos conscientes de que todos envejecemos, y vemos el ascensor como una inversión para envejecer en nuestra casa sin preocupaciones”.

Integración estética
Además de la accesibilidad, el ascensor SHE-Elevator se integró perfectamente con la estética de su hogar, añadiendo un toque de modernidad y aumentando el valor de la propiedad. La personalización tanto de las medidas como de los acabados ha asegurado que el ascensor no solo sea funcional, sino también que se integre en la casa, como un elemento decorativo más.

Seguridad en el hogar: una prioridad
La seguridad en el hogar es una prioridad para la familia Pérez-Herrero. Con el ascensor unifamiliar, María ya no corre el riesgo de caídas al subir o bajar escaleras. Por otro lado, el pequeño de la casa también puede utilizar el ascensor con toda tranquilidad, ya que la tecnología avanzada de SHE-Elevator garantiza un funcionamiento seguro y fiable en todo momento.

Un hogar para todos, hoy y mañana
La historia de la familia Pérez es un testimonio de cómo incluir hoy la mejora de la accesibilidad en el hogar puede ayudar a tener una vida plena mañana. La instalación de un ascensor unifamiliar SHE-Elevator no solo ha mejorado la calidad de vida de María, sino que ha asegurado que toda la familia pueda disfrutar de su hogar por muchos años más.
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