Cómo la accesibilidad transformó la vida de la familia Pérez

Cuando una persona mayor empieza a tener dificultades para subir y bajar escaleras, el problema no afecta únicamente a su movilidad. También puede cambiar la forma en la que toda la familia utiliza y disfruta de su vivienda.

Eso fue lo que ocurrió con la familia Pérez-Herrero. María, la abuela de la familia, tenía problemas de movilidad y vivía con su hija, su marido y su nieto en una casa de tres plantas. Subir y bajar entre ellas se había convertido en una dificultad que limitaba su autonomía y hacía que necesitara ayuda para desplazarse por su propia casa.

Ante esta situación, la familia decidió estudiar cómo adaptar la vivienda para que María pudiera recuperar mayor independencia y seguir disfrutando del hogar familiar.

Cuando las escaleras empiezan a limitar la vida en casa

Abuela con movilidad reducida buscando alternativas de accesibilidad en un portátil junto a su familia

La vivienda de la familia Pérez-Herrero tenía tres plantas. En las superiores se encontraban espacios importantes para el día a día familiar, como la cocina-comedor y las habitaciones.

Para María, desplazarse entre plantas no era sencillo. Dependía de la ayuda de otras personas para moverse por la vivienda, algo que reducía su autonomía y condicionaba también la rutina del resto de la familia.

La necesidad, por tanto, no era simplemente salvar un tramo de escaleras. La familia necesitaba mejorar varios aspectos de la vida diaria:

  • Facilitar el acceso de María a las diferentes plantas.
  • Reducir su dependencia de otras personas.
  • Mantener el uso de los espacios principales de la vivienda.
  • Evitar que las escaleras limitaran su autonomía dentro del hogar.

Para sus hijos y familiares, este tipo de situaciones plantea una cuestión importante, ¿cómo adaptar una vivienda de varias plantas cuando las escaleras dejan de ser una opción cómoda para una persona con problemas de movilidad?

La familia buscó una solución para toda la vivienda

Ana y Julio comenzaron a valorar diferentes alternativas para mejorar la accesibilidad de la casa.

Su objetivo era encontrar una solución que respondiera a las necesidades de María, pero que también pudiera integrarse en las características de la vivienda y en la vida cotidiana de la familia.

Durante el proceso estudiaron distintas posibilidades.

¿Qué alternativas valoraron?

La familia contempló principalmente tres opciones: un ascensor convencional, una silla salvaescaleras y un ascensor unifamiliar.

Cada alternativa planteaba unas condiciones diferentes.

Ascensor convencional

La familia consideró inicialmente la posibilidad de instalar un ascensor convencional.

Sin embargo, según la experiencia de la familia, esta alternativa no encajaba con las características de la vivienda: el presupuesto era elevado y no disponían del espacio necesario para el foso y la huida.

También valoraron el impacto que tendría sobre la instalación eléctrica de la vivienda.

Silla salvaescaleras

Otra alternativa fue instalar una silla salvaescaleras.

Finalmente, la familia decidió descartarla porque consideraba que no proporcionaba a María el nivel de autonomía que buscaban y porque existía preocupación por las posibles caídas durante su utilización.

La familia necesitaba una solución que permitiera a María desplazarse entre las plantas sin depender constantemente de otra persona.

Ascensor unifamiliar

Después de valorar las alternativas, la familia optó por instalar solución adaptada a las características de su vivienda y a las necesidades que habían identificado para María.

La solución elegida era eléctrica y monofásica, una característica que encajaba con las condiciones que la familia buscaba para su proyecto.

Durante el proceso, el asesoramiento también fue importante para Ana y Julio. Recibieron información sobre las posibilidades disponibles para su vivienda, así como sobre las ayudas y opciones de financiación que podían valorar antes de tomar la decisión.

El cambio no fue solo instalar un ascensor

La verdadera transformación llegó después de la instalación.

María pudo desplazarse entre las diferentes plantas de la vivienda con mayor autonomía y acceder a los espacios de la casa sin depender constantemente de sus familiares.

Para Ana, este cambio supuso una diferencia importante en el día a día de su madre:

  • María recuperó parte de la independencia que había perdido al tener dificultades para subir y bajar escaleras.
  • La familia redujo la necesidad de ayudarla continuamente en sus desplazamientos.
  • Las distintas plantas de la vivienda volvieron a ser más accesibles para ella.
  • La accesibilidad pasó a formar parte de la forma en la que la familia podía disfrutar de su hogar.

Este es uno de los aspectos más relevantes de la experiencia de los Pérez-Herrero: adaptar la vivienda permitió que María recuperara parte de la autonomía que había perdido al tener dificultades para desplazarse entre plantas.

Una vivienda pensada también para el futuro

Para la familia, la decisión no respondía únicamente a una necesidad presente. También buscaba preparar la vivienda para el futuro.

Julio lo resume así:

“La inversión en un ascensor unifamiliar es una solución a largo plazo. Somos conscientes de que todos envejecemos, y vemos el ascensor como una inversión para envejecer en nuestra casa sin preocupaciones”.

Esta perspectiva puede ser especialmente importante cuando los hijos participan en la adaptación de la vivienda de sus padres.

Una casa puede haber funcionado durante décadas y dejar de responder igual cuando cambian las necesidades de movilidad. En ese momento, mejorar la accesibilidad no implica necesariamente cambiar de vivienda.

Adaptar el hogar puede ayudar a:

  • Mantener la vivienda funcional durante más tiempo.
  • Facilitar la movilidad entre plantas.
  • Reducir la dependencia de familiares.
  • Preparar la casa para futuras necesidades.
  • Seguir disfrutando del entorno conocido.

La accesibilidad también puede integrarse en la vivienda

Para los Pérez-Herrero, la solución tenía además otra condición: debía integrarse en su hogar.

La personalización de las medidas y los acabados permitió que el ascensor se incorporara a la vivienda sin plantearlo únicamente como un elemento funcional.

La accesibilidad y el diseño no tenían por qué ser objetivos incompatibles.

La experiencia de la familia muestra que una solución de elevación residencial puede formar parte de la vivienda y adaptarse a sus características, en lugar de entenderse como un elemento aislado.

¿Qué cambió para la familia Pérez-Herrero?

Abuela disfrutando de mayor autonomía y tranquilidad junto a su nieto en un hogar adaptado

La experiencia puede resumirse en cuatro cambios principales:

  • Mayor autonomía para María: pudo desplazarse entre las plantas de la vivienda con mayor independencia.
  • Menor dependencia de la familia: dejó de necesitar ayuda constante para acceder a diferentes zonas de la casa.
  • Mejor aprovechamiento de la vivienda: las distintas plantas volvieron a ser accesibles para María.
  • Una decisión pensando en el futuro: la familia entendió la adaptación como una forma de preparar el hogar para las necesidades que puedan surgir con el paso del tiempo.

El resultado más importante no fue el ascensor en sí mismo.

Fue que María pudiera volver a utilizar su casa con mayor libertad.

Otros casos muestran que cada vivienda necesita una solución diferente

La experiencia de los Pérez-Herrero no es idéntica a la de todas las familias.

Las necesidades de accesibilidad cambian según:

  • La persona que utilizará la solución.
  • Sus necesidades de movilidad.
  • La distribución de la vivienda.
  • El número de plantas.
  • El espacio disponible.
  • La frecuencia de uso.
  • El objetivo de la instalación.

Por eso también puedes consultar otros proyectos reales de SHE-Elevator, como el el caso de Carmen y cómo la accesibilidad cambió su hogar, la experiencia con un elevador eléctrico monofásico para la recuperación de lesiones o la historia de Asunción y la instalación de un ascensor en una casa vacacional.

Cada caso parte de unas necesidades y características diferentes. Por eso, antes de elegir una solución de elevación, es importante analizar tanto la movilidad de la persona como el espacio disponible en la vivienda.

Una solución accesible debe adaptarse a cada persona

Dentro de la gama de SHE-Elevator existen soluciones adaptadas a distintas viviendas y necesidades de accesibilidad.

El SHE-004 es la mejor solución para personas con movilidad reducida en viviendas unifamiliares, cuenta con cabina amplia, puertas automáticas, una capacidad nominal de 400 kg y un paso libre de puerta de 800/900 mm. Puede facilitar el desplazamiento entre plantas de personas que utilizan silla de ruedas o necesitan más espacio para moverse.

Antes de valorar el modelo, conviene analizar:

  • El espacio disponible para la instalación.
  • La distribución y el número de plantas de la vivienda.
  • Las necesidades concretas de la persona usuaria.
  • El tipo de acceso y desplazamiento que se quiere facilitar.

Esto no significa que exista un único modelo válido para todas las viviendas. La elección depende de las características del espacio y de las necesidades concretas de cada proyecto.

La accesibilidad puede cambiar la relación con el hogar

Instalación de ascensor monofásico adaptado junto a puerta interior de madera en casa unifamiliar

La historia de la familia Pérez-Herrero plantea una cuestión que va más allá de la movilidad:

¿Cómo seguir viviendo en casa cuando cambian las necesidades de la familia?

La instalación de una solución de elevación aportó beneficios concretos:

  • Para María: mayor autonomía para desplazarse entre las plantas.
  • Para Ana y Julio: más tranquilidad y menor dependencia de su madre respecto a la familia.
  • Para todos: una vivienda mejor preparada para seguir disfrutándola durante más tiempo.

En este caso, la accesibilidad no fue solo una cuestión técnica. Fue una decisión familiar.

Preguntas frecuentes sobre la adaptación de la vivienda

¿Por qué la familia Pérez decidió adaptar su vivienda?

La familia decidió adaptar la vivienda porque María tenía problemas de movilidad y necesitaba ayuda para desplazarse entre las tres plantas de la casa. Buscaban una solución que mejorara su autonomía dentro del hogar.

¿Qué alternativas valoró la familia?

La familia valoró instalar un ascensor convencional, una silla salvaescaleras y finalmente un ascensor unifamiliar. La decisión final estuvo condicionada por las características de la vivienda y las necesidades de María.

¿Qué cambió después de instalar el ascensor?

Según la experiencia explicada por la familia, María pudo desplazarse entre las plantas con mayor autonomía y depender menos de sus familiares para moverse por la vivienda.

¿Un ascensor puede ayudar a preparar una vivienda para el futuro?

La experiencia de los Pérez-Herrero muestra cómo una solución de elevación puede utilizarse para adaptar una vivienda a las necesidades actuales de movilidad y, al mismo tiempo, plantear el hogar desde una perspectiva de largo plazo.

Una casa accesible puede seguir acompañando a tu familia

La historia de la familia Pérez-Herrero demuestra que adaptar una vivienda no consiste solo en instalar un ascensor. Consiste en ayudar a que sus habitantes puedan seguir disfrutando de su hogar con mayor autonomía cuando cambian sus necesidades.

Si estás valorando mejorar la accesibilidad de una casa de varias plantas para un familiar, el primer paso es analizar sus necesidades y las características de la vivienda. A partir de ahí, puedes conocer las opciones disponibles, como los ascensores para viviendas unifamiliares, y valorar cuál encaja mejor en tu caso.

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