Errores de obra que complican instalar un ascensor en casa

Instalar un ascensor en una vivienda no consiste únicamente en reservar espacio para la cabina. El hueco, la estructura, las instalaciones, los accesos y las condiciones de montaje deben estar definidos antes de ejecutar la obra que los condiciona.

En una vivienda nueva esto permite integrar el ascensor desde el proyecto. En una reforma es todavía más importante, porque la estructura existente, las instalaciones ocultas y el espacio disponible pueden limitar la solución.

Muchos problemas que aparecen durante el montaje no se originan en el propio ascensor, sino en decisiones de obra que se tomaron antes de definir correctamente la instalación.

Definir el ascensor antes de ejecutar el hueco

Construir el hueco y decidir después qué ascensor se instalará es uno de los errores que más complicaciones puede generar.

Las condiciones del hueco dependen de la solución elegida, los niveles de parada, los accesos, el recorrido, la estructura disponible y las necesidades de montaje.

Antes de ejecutar la obra deben estar definidos, como mínimo:

  • La ubicación del ascensor
  • Los niveles de parada y accesos
  • El recorrido disponible
  • Las condiciones de foso y huida que correspondan a la solución
  • Los elementos estructurales que condicionan la instalación
  • Los puntos y sistemas de fijación
  • Las posibles interferencias con otras instalaciones
  • Las condiciones necesarias para realizar el montaje

En una reforma también hay que comprobar que la realidad de la vivienda coincide con los planos disponibles. Un hueco que parece viable sobre el proyecto puede resultar incompatible con una viga, una instalación oculta o una condición estructural no identificada.

Cuando el espacio disponible es una de las principales limitaciones, también conviene valorar desde el proyecto qué soluciones permiten aprovechar mejor el espacio disponible sin comprometer las condiciones necesarias para la instalación.

Comprobar la estructura antes de definir las fijaciones

Técnicos de obra revisando y midiendo con un nivel las dimensiones del hueco para la estructura de un ascensor en una vivienda en reforma

Las guías y otros elementos del ascensor necesitan unos puntos de fijación compatibles con la estructura existente.

Forjados, vigas, pilares, muros de carga y otros elementos deben identificarse antes de definir cómo se ejecutará el montaje. Esto adquiere especial importancia en viviendas existentes, donde la distribución arquitectónica no siempre permite conocer cómo está resuelta realmente la estructura.

Las fijaciones deben responder a la solución técnica prevista y a las características de los elementos disponibles. No deberían improvisarse durante el montaje para compensar una condición que no se había estudiado.

La estructura debe estar comprobada antes de cerrar la solución de montaje. Si esta comprobación se realiza tarde, una solución inicialmente sencilla puede acabar requiriendo modificaciones de obra, desplazamientos de elementos o trabajos adicionales cuando los acabados ya están ejecutados.

Revisar las instalaciones antes de cerrar la obra

Tuberías, cableado, conductos de climatización y otras instalaciones pueden interferir con el recorrido del ascensor o con sus puntos de fijación.

Antes de cerrar huecos y paramentos hay que revisar todo el recorrido del equipo, incluyendo las instalaciones existentes y las previstas durante la reforma.

En viviendas existentes también deben considerarse posibles instalaciones ocultas que no aparezcan claramente en la documentación disponible. Detectar una interferencia durante el montaje suele obligar a modificar trabajos que ya estaban terminados.

Puntos que conviene comprobar antes de cerrar la obra

  • Instalaciones que atraviesen o se aproximen al recorrido del ascensor.
  • Posibles interferencias con los puntos de fijación.
  • Instalaciones ocultas en paredes, forjados o falsos techos.
  • Nuevas instalaciones previstas durante la reforma.

La instalación eléctrica debe coordinarse igualmente desde el proyecto. Hay que prever la alimentación y las protecciones que correspondan al equipo seleccionado. Si la solución incorpora funciones como el rescate automático mediante batería, sus requisitos también deben quedar contemplados.

Revisar todo el recorrido y no solo el hueco

El hueco no debe analizarse como un elemento aislado. El recorrido completo del ascensor debe estudiarse desde el nivel inferior hasta la última parada.

En cada planta conviene comprobar:

  • Posición de los accesos
  • Condiciones estructurales
  • Elementos que puedan interferir
  • Espacio disponible para el montaje
  • Puntos de fijación
  • Condiciones de foso y huida
  • Accesibilidad necesaria para las operaciones posteriores de mantenimiento

Las limitaciones de espacio son especialmente habituales en rehabilitaciones. Cuando no es posible disponer de las condiciones habituales de foso o huida, no se trata simplemente de reducir las dimensiones disponibles. Debe seleccionarse una solución específicamente prevista para esas condiciones y con las medidas de seguridad correspondientes.

Comprobar las condiciones normativas de la solución

La solución también debe encajar con el marco normativo aplicable al tipo de equipo. Antes de definirla, conviene comprobar:

  • El tipo de equipo y sus características, para determinar el marco normativo aplicable.
  • Los requisitos técnicos de la instalación, según la solución prevista.
  • El procedimiento de evaluación y puesta en servicio que corresponda.

Entre las principales referencias se encuentran la Directiva 2014/33/UE, UNE-EN 81-20 y UNE-EN 81-50 para ascensores y, en determinadas plataformas elevadoras verticales para personas, UNE-EN 81-41.

El uso residencial por sí solo no determina la solución normativa.

Definir las puertas y accesos desde el proyecto

Las puertas de acceso deben estudiarse conjuntamente con el ascensor y con la distribución de cada planta.

No basta con reservar un hueco para colocar una puerta al final de la obra. Su posición debe ser compatible con la estructura, el recorrido, los cerramientos y los espacios de circulación.

Si estos elementos se definen tarde, pueden aparecer modificaciones en tabiques, huecos o acabados cuando la obra ya está avanzada.

Coordinar la obra civil con el montaje

La obra civil y el montaje del ascensor deben responder a una misma planificación. El instalador necesita unas condiciones concretas para ejecutar el equipo y estas deben quedar trasladadas al resto de intervinientes.

Antes de comenzar los trabajos conviene dejar definido:

  • Qué debe estar terminado
  • Quién ejecuta cada actuación
  • En qué momento puede comenzar el montaje

La dirección facultativa debe ejercer sus funciones dentro de las competencias que correspondan al proyecto y a la ejecución de la obra. La empresa instaladora, por su parte, debe ejecutar y verificar la instalación conforme a la solución técnica prevista y a las condiciones aplicables.

Cuando estas responsabilidades no están coordinadas desde el principio, aumentan las modificaciones de última hora y los trabajos duplicados.

Evitar que el montaje se convierta en una fase de improvisación

El montaje no debería convertirse en la fase en la que se toman decisiones fundamentales sobre la obra.

Una fijación que no coincide con lo previsto, una alineación que no puede ejecutarse correctamente o una interferencia con otro elemento deben analizarse antes de convertir una corrección provisional en una solución definitiva.

Cuando aparece una dificultad, conviene seguir una secuencia clara:

  1. Identificar el origen del problema, que puede estar relacionado con la estructura, la obra civil, las fijaciones, las dimensiones disponibles o las propias condiciones del equipo.
  2. Comprobar cómo afecta a la solución prevista y si mantiene las condiciones técnicas necesarias para la instalación.
  3. Resolver la causa antes de modificar la configuración, evitando añadir elementos o introducir correcciones sobre la marcha que no respondan al problema real.

La solución debe mantener las condiciones técnicas previstas para la instalación. Una modificación ejecutada durante el montaje no sustituye a resolver correctamente la causa del problema.

Un error de ejecución de obra puede llegar a condicionar la solución del ascensor cuando la obra ya está ejecutada.

Revisar ruidos, rozamientos y vibraciones desde su origen

Los primeros síntomas de una instalación incorrectamente ejecutada pueden aparecer durante el funcionamiento. Ruidos, rozamientos, movimientos anómalos o desgastes irregulares justifican revisar el conjunto antes de sustituir directamente el componente afectado.

La comprobación debe considerar conjuntamente:

  • La alineación de las guías
  • La posición y estabilidad de las fijaciones
  • Los elementos de guiado
  • Los posibles puntos de rozamiento
  • La transmisión de vibraciones a la estructura

Un desgaste irregular puede ser la consecuencia de una mala alineación o de una condición de montaje incorrecta, no el origen del problema.

En una vivienda hay que prestar especial atención a la transmisión de vibraciones cuando el ascensor se encuentra próximo a dormitorios u otras zonas de descanso.

Cuando la solución constructiva lo requiera, pueden utilizarse silentblocks, elementos antivibratorios u otros sistemas de aislamiento en los anclajes de las guías, especialmente cuando estos se encuentran sobre paramentos colindantes con zonas sensibles al ruido.

El objetivo no es eliminar únicamente el ruido que percibe el usuario, sino identificar y corregir la condición de instalación que lo está generando o transmitiendo.

Proteger la instalación mientras continúan los trabajos

El montaje del ascensor suele coincidir con trabajos de albañilería, instalaciones y acabados. Por eso, la zona debe mantenerse limpia y protegida durante las diferentes fases de ejecución.

Polvo, virutas metálicas, restos de obra o materiales acumulados pueden afectar a determinados componentes mecánicos y eléctricos y dificultar las comprobaciones posteriores.

La limpieza no debería dejarse únicamente para el final. Debe mantenerse durante el montaje y mientras continúen otros trabajos alrededor de la instalación.

Comprobar el conjunto antes de ponerlo en servicio

Técnico instalador explicando el funcionamiento del ascensor doméstico recién instalado a una pareja en el pasillo de su vivienda

Antes de poner el ascensor en servicio hay que comprobar que la instalación se corresponde con la solución prevista y que los elementos necesarios para su funcionamiento y seguridad están correctamente ejecutados.

La comprobación final debe incluir, según corresponda:

  • Funcionamiento entre las diferentes paradas
  • Puertas y accesos
  • Dispositivos y funciones de seguridad
  • Condiciones de funcionamiento previstas
  • Alimentación eléctrica
  • Sistemas previstos para asistencia o comunicación de emergencia
  • Documentación e instrucciones de utilización

La puesta en servicio no consiste únicamente en comprobar que la cabina sube y baja. El conjunto debe quedar preparado para el uso previsto y para las operaciones posteriores de mantenimiento.

Antes de cerrar la obra, esta revisión permite detectar los puntos que más problemas pueden generar durante o después del montaje.

Planificar el ascensor desde el inicio evita modificaciones posteriores

El error que más complica una instalación suele producirse antes del montaje, cuando la obra avanza sin haber definido cómo debe integrarse el ascensor.

En una vivienda nueva o en una reforma, es necesario comprobar previamente la estructura, las instalaciones y el espacio disponible y coordinar estos condicionantes con la obra civil y el montaje.

En SHE-Elevator estudiamos las condiciones del inmueble desde el inicio para definir una solución adecuada y evitar modificaciones durante la instalación.

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